¿Padre es cualquiera?

En un salón de clases, la maestra está hablando acerca de la familia y le hace preguntas a cada niño para saber con quién vive y cómo está conformado su núcleo familiar. Este salón cuenta con una asistencia de más de treinta alumnos y gracias a esa pequeña investigación, la docente se pudo dar cuenta que sólo uno de los niños de la clase vivía con su papá y con su mamá. Si asombrada quedó la maestra, imagínense cómo quedó el niño, casi se creía un ser extraño. Ese niño es mi sobrino, y fue mi hermano quien me echó ese cuento, por supuesto que él aprovechó ese momento para complementar la clase que la maestra le había dado a su hijo y para que éste le diera importancia a su condición.

Esta situación se repite en muchas de nuestras instituciones, cosa que no deja de llamar la atención. El año pasado un colega me dijo que en su colegio iban a realizar una reunión llamada “El día de la pareja”. Esto para darle un tratamiento diferente al día de la madre y al día del padre. Se celebra todo el mismo día y listo, porque resulta que cuando es el día del padre hay muy poca asistencia de los mismos. “Voy a colocar las fotos en ‘mi espacio’ ” me dijo. A los días yo reviso “su espacio” y me llevé tremenda sorpresa, realmente me dio pena ajena, sólo había tres o cuatro parejas. El resto del grupo eran algunas representantes y el personal del colegio, todos disfrutaron de la actuación de los alumnos y después una pequeña fiesta. ¿Cuántas parejas de padres puede haber en un colegio? ¿Dónde estaban las demás parejas? ¿Dónde estaban los demás padres?

Este proyecto “Yo padre, yo niño” tiene tres objetivos: el bienestar del niño, la unión familiar y la paternidad responsable. De los dos primeros ya hablé en anteriores columnas, hoy he querido hablar del tercero. Para mí es muy importante poder rescatar a los niños de eso que se llama “paternidad irresponsable”, sé que no es fácil, pero por algo se empieza y tratando estos temas de vez en cuando podemos sensibilizar a cada uno de los padres que todavía no se ha decidido y no ha tomado su papel en serio, con responsabilidad. Para esto es necesario considerar que ser padres, primero que nada es un gran compromiso con Dios y tenemos que cumplirlo. Esos niños no llegaron solos a este mundo, nosotros los invitamos a venir y por eso debemos atenderlos.

Ahora bien, es bueno preguntarse ¿Por qué razón muchos padres desatienden su papel? ¿Será esto, lo que tenemos, lo que nos han enseñado desde pequeños? A mi manera de ver las cosas, al niño se le enseña a hacer diferencias entre ambos progenitores, hay un mensaje claro: “la madre es más importante”. Es posible que muchos niños que aprenden esto, cuando son padres desatienden su rol porque creen que no tiene importancia, sobre todo cuando se dicen cosas como “madre sólo hay una, padre es cualquiera” entonces, ¿para qué quiere ser padre? ¿para ser un cualquiera? Es por esto que debemos comenzar por darles a los papás la relevancia que su papel reviste, porque cuando se le da importancia a alguien en el desempeño de sus funciones, éste se siente más comprometido a cumplirlas, se sabe necesario y le ve sentido a su aporte.

La madre pare y ve salir al niño de sus entrañas, se relaciona de inmediato con él, cosa que no ocurre con el papá, él se entera que ese es su hijo cuando se lo enseña la enfermera, por eso no es fácil sentirse padre, él tiene que aprender a serlo a medida que entra en contacto con el nuevo ser, aprender a quererlo. Dios bendiga a los padres.

 

Héctor Montero

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