Cuando los niños cruzan la calle

Se escucha el frenazo, el golpe y los gritos de algunas personas. Todos centramos nuestra mirada en el niño que, llorando, trata de levantarse con mucha dificultad. Eran las doce del medio día y “Carlitos” regresaba de su colegio en compañía de su mamá. En un descuido él se lanzó a la calle y al conductor no le dio tiempo de evitarlo…

Siempre que voy manejando, por una calle o avenida, recorro con la vista una acera y la otra acera, veo de un lado a otro. Estoy pendiente de las personas que van caminando o corriendo, o están paradas esperando un carrito, hablando con otro o paseando al perrito, en fin, estoy al tanto de lo que pasa a mi alrededor. Pero lo que más me preocupa, y creo que a mucha gente, es que alguien se lance inesperadamente a la avenida, especialmente si ese alguien es un niño.

No puedo dejar de sorprenderme cuando veo a unos niños de siete u ocho años que van por la calle solitos rumbo a su escuela. Debido a su trabajo, muchos padres no pueden llevar a sus hijos al colegio y tienen que mandarlos bajo la responsabilidad del hermano mayor, aunque éste sólo tenga ocho años. Ellos asumen su papel de protectores y los podemos ver tomando de la mano o abrazando a su hermanito o hermanita. Aunque el miedo los invada ellos guapean. Yo los veo y digo: “Que Dios los proteja”. En ocasiones tienen que caminar largos tramos y esto incluye atravesar una o dos calles. Esto representa un peligro para estos chicos que a veces se lanzan a la vía sin medir bien la distancia que tienen con relación a los vehículos y pueden originar, debido a su inocencia, un accidente. Nos toca a nosotros, los conductores, estar “mosca” con esos frenos y mantener una velocidad moderada en nuestros vehículos, sobre todo en las zonas escolares.

Todos debemos contribuir para que estos niños lleguen bien a su destino. En primer lugar sus padres a quienes les corresponde enseñarlos a cruzar las calles, decirles que deben hacerlo sólo en los semáforos y no tan confiados porque siempre hay uno que se “come” las luces y se los pueden llevar. Los conductores de camionetas (de alquiler) deben dejar a los niños al lado de la acera, para evitar que otro vehículo o una moto se los lleve accidentalmente. Los conductores de vehículos particulares debemos de estar pendientes e ir disminuyendo la velocidad cuando pasamos al lado de una camioneta o de un autobús que esté dejando pasajeros, así evitamos un susto.

También es recomendable que cuando usted pasee a su perro lo lleve con su correa y su bozal y, sobre todo, no deje que se le acerque a los pequeños. Hay niños a quienes no les agradan para nada los perros y cuando uno de estos se les acerca el pánico los hace correr, pueden tomar la calle y encontrarse con un vehículo en marcha y sin tiempo de detenerse.

La recomendación es que cuando salga con su hijo enséñele a cruzar la calle, en especial a usar los semáforos para que no corra mucho peligro cuando le toque salir solo. Y a usted, amigo conductor, recuerde aquel dicho que dice: “Detrás de una pelota siempre viene un niño”

 

Héctor Montero