El tiempo pasa, los niños crecen

    En casa una pareja conversa acerca de todos los momentos felices que han vivido con “Fernando”, su hijo mayor, quien está por cumplir sus dieciocho años. Están revisando sus fotos y recuerdan todas las piñatas a las que asistieron con él, los disfraces que llevaba a las fiestas de carnaval en su colegio, sus estudios, visitas a familiares, sus enfermedades, todas las cosas que han hecho para compartir con él más tiempo, como inventar paseos con sus amiguitos o meterse en los scout. ¿Qué pasó? que “Fernando” está ahora en la universidad y comparte menos tiempo con ellos. Desearían compartir más tiempo con él pero, tiene nuevas actividades, nuevos compromisos, nuevos intereses y cuando les dice que no puede salir con ellos no es por sacarles el cuerpo sino porque ya creció. Pero esta pareja se pasea con cariño, sin preocupación y sin culpabilidad alguna por estos recuerdos porque sienten que disfrutaron de la todas las etapas de su hijo, de sus primeros pasos, sus primeras palabras, sus estudios, las prácticas deportivas, sus enamoramientos, en fin compartieron con él su vida y le dejaron un aprendizaje. Falta mucho por hacer, pero se ha hecho bastante y se sienten satisfechos de su labor como padres. Asumieron el reto y lo enfrentaron con valor y han visto con orgullo los frutos de ese esfuerzo.

    Nosotros, los padres, aceptamos un gran compromiso cuando asumimos la paternidad y la maternidad, es duro y difícil, pero si lo hacemos con amor y dedicación no haremos más que disfrutar a nuestros hijos. Esto es importante, disfrutar todo lo que podamos con nuestros hijos, sobre todo cuando estos son pequeños. Hay que sacarle el jugo a esta relación, llevarlos de paseo, a comer, al cine, enseñarlos a manejar bicicleta, a correr, a patinar, a bailar, etc., porque cuando los muchachos crecen tienen otros intereses y ya no pueden compartir mucho tiempo con nosotros.

 

Héctor Montero