Qué Difícil es

Javier es un niño de 10 años que estudia cuarto grado en la escuela en donde trabajo, él me comentó hace poco que sus padres le regalaron, en estos días, una escenita bien desagradable. Comenzaron a discutir, no termina Javier de enterarse cuál era la razón, y poco a poco fue calentándose el ambiente. Su papá, así por así, porque le provocó, no se controló o quién sabe porqué, le dio unos golpes a su mamá. Después de esto se fue de la casa y Javier ¿Qué dice? “Yo no quiero que regrese, no quiero que regrese a la casa”. Eso me dijo él, preocupado y hasta traumatizado por lo que vio. Claro, hay que ponerse en su lugar, y eso es difícil, porque cada quien piensa en sus intereses y no le importan los demás. “Qué piensa el niño, me tiene sin cuidado” Dicen los padres. ”Total, me voy y si te he visto, no me acuerdo”

En estos días, me encontré con Darwin, un niño de mi escuela, quien es hijo de una de mis ex alumnas del mismo plantel. El se acercó a la cancha en donde yo estaba dando clases, y se sentó en un banco a ver la actividad que estábamos realizando. Me pareció raro que no tenía uniforme, a pesar de que era hora de clases. Le busqué conversación y le pregunté por su mamá y por su papá, me dijo que estaban bien pero él se sentía mal porque se dio cuenta de que sus padres estaban separándose. “Yo no quiero que se separen” me dijo. Se entiende, yo creo que ningún niño quiere que sus padres se separen, me da la impresión de que es porque cuando uno es niño, ve a la familia como algo unido por naturaleza. Claro, mi abuelo está con mi abuela, mi papá con mi mamá, mi tía con mi tío, en la inocencia del niño éste llega a creer que ellos han estado unidos así de por vida. Realmente uno no toma en cuenta que papá y mamá se encontraron un día y disidieron unirse para formar la familia. El dolor y la tristeza se ven en su cara, daría lo que fuera necesario por evitar esa separación.

Son dos casos, dos niños, dos maneras de pensar, dos razones diferentes, pero el mismo derecho, el derecho a disfrutar de una familia en paz, con tranquilidad sin la sombra de la ruptura, de la separación. Ellos no saben cómo actuar en cada caso, realmente nadie sabe cómo se debe actuar en estos casos, yo recuerdo que cuando los padres de “Mariela”, una gran amiga, se iban a separar, ella que tenía en ese momento casi los cuarenta años, no sabía cómo reaccionar, trató de conversar con sus padres pero no consiguió nada. Ellos se separaron y ella sufrió tanto como estos niños, Javier y Darwin.

Algo que a mí me llama la atención es que, en muchos casos, este problema se puede solucionar, sólo que los interesados no saben cómo comunicarse y aún cuando quieren lo mismo, no saben cómo complacerse el uno al otro. Priva el orgullo, el mal carácter, la intolerancia y la falta de comprensión. Hay otros casos que realmente son insalvables, porque cuenta con la participación de una tercera persona o de una situación francamente intolerable para una de las partes, y la ruptura es inminente.

Lo que no forma parte de la discusión, en ninguno de los casos, es la situación del niño. Muy poca gente piensa en l o que él está experimentando, en sus sentimientos de dolor, de falta de auto-estima, esta última es quizás la que me parece más importante ya que el niño piensa que sus padres al separarse van a dejar de quererlo, y pasa muchas veces, que los padres al irse del hogar ya no tienen una relación más o menos aceptable con el niño. Lo olvidan, no lo atienden y él termina concluyendo que realmente no lo quieren, y si sus padres no lo quieren, quién lo va a querer. Fuera algo alentador si, luego de irse del hogar, el padre pudiera seguir atendiendo al niño como lo hacía antes. Porque si tomamos en cuenta que somos seres a quienes nos dominan las costumbres, a los más pequeños los dominan más aún y para ellos es más difícil aceptar una nueva forma de vida.

Es importante que tomemos en consideración los sentimientos del niño y que si en cualquier momento una pareja no tiene otra alternativa que separarse, cada padre por separado, pueda seguir realizando algunas actividades junto al pequeño para que el cambio no sea tan drástico y el niño pueda asumir la nueva situación.

Para que puedan tomar en consideración lo antes expuesto, les quiero regalar este tema musical que escribí hace algunos años, inspirado en la situación que atravesaba una de mis alumnas. Ella no soportaba el hecho de que su padre se había ido de su casa y me expresó lo mucho que sufría.

 

Tema: Qué difícil es

Letra y Música: Héctor Montero

Que triste es recordar ese día en que te fuiste, era fatal, era fatal.

Yo pegada a la puerta, para no dejarte ir y ya tú tan decidido, no te paraste a pensar

Que sería de mí, ahora que no estás, cada día es una lucha desde que tú no estás.

Ya mi madre lo ha hecho todo para poderme encaminar, pero qué difícil es,

el camino si no estás.

He llorado mucho tiempo, comentando a mis amigas la falta que me has hecho desde el día en que te fuiste, recuerdo con nostalgia esos paseos en el parque, que días tan bonitos cuando estabas junto a mí.

Te fuiste de mi lado cuando enferma me encontraba, y tu ayuda nunca vino aunque siempre la esperaba, a pesar de tu ausencia, tengo metas ya logradas, pero qué difícil es el camino si no estás.

Te necesito.

Dime por qué? Me decías que me amabas, que por mí darías todo y ese día te marchabas. Por qué me acostumbraste al sonido de tus llaves y a tu protección, vuelve a mí. Vuelve a mí, yo quisiera abrazarte porque muero este momento pensando en ti, vuelve a mí, que mis días son oscuros me hace falta tu alegría y tu sonrisa que me hace vivir. Vuelve a mí, yo quisiera abrazarte, porque muero este momento pensando en ti.

Ya mi madre lo ha hecho todo para poderme encaminar, pero qué difícil es, el camino si no estás, el camino si no estás... Papá.

 

Héctor Montero

yopadre@walla.com

Qué difícil es
Letra y música: Héctor Montero
Voz: Joaisa Mora con Carisma Kids
Carisma Kids - Qué difícil es.mp3
Archivo de audio MP3 4.5 MB